Cuando hablamos de apego, nos referimos al vínculo afectivo entre el niño y su cuidador principal. Este vínculo posee unas cualidades únicas:
- Relación emocional con una persona específica (cuidador principal)
- Esta relación produce seguridad, placer y consuelo.
- La pérdida o amenza de pérdida del cuidador provoca gran angustia.
Quizás te estés preguntando si los padres tienen algo que ver en esto del apego: La respuesta es un rotundo SÍ. El apego se va construyendo gradualmente a través del contacto físico positivo por parte del cuidador (que suelen ser los padres) hacia el niño. Este contacto físico tiene que ser continuado, eficaz y disponible, e incluye: abrazos, miradas, sonrisas, besos, canciones, etc., y la mayoría de los padres lo hacen de una manera espontánea y natural.
Hoy en día, se sabe que el contacto físico positivo es la experiencia más importante en la construcción del apego, porque va creando en el niño expectativas sobre la disponibilidad y accesibilidad del cuidador, lo que genera a su vez sentimientos positivos, al sentirse aceptado y querido.
Amigos, esto es de vital importancia, porque significa que durante los 2 primeros años del niño, se va a construir un vínculo que va a determinar las expectativas que tiene el niño de lo que puede esperar de su progenitor, y más adelante de lo que puede esperar de las personas en general, ya que el tipo de apego que desarrolla el niño se mantiene en el futuro - ¡aunque eso no significa que no se pueda cambiar!-.
De esta forma, si durante los primeros años el niño desarrolla un vínculo positivo con su cuidador que le hace sentirse querido, y siente que su progenitor estará allí pase lo que pase y en el momento en que más lo necesite, las relaciones personales posteriores durante la adolescencia y la adultez (amigos, pareja, etc), serán más seguras y positivas con mayor probabilidad.
Sin embargo, la infancia tiene un peso importante pero no absoluto, ya que existen otros factores que influyen en el comportamiento, como son el temperamento del niño, el ambiente, problemas de los padres, etc.
Mi opinión es que hay que darle la importancia que se merece, si la sobrevaloramos estamos reduciendo el comportamiento a un único elemento, pero por otro lado es dificil negar que el vínculo entre el niño y su progenitor durante los primeros años no tiene ningún efecto en el comportamiento actual y posterior del pequeño.
Por eso, es importante que desde el primer día nos vinculemos con nuestros hijos de una manera incondicional, para transmitirles la seguridad que necesitan para crecer y para construir confianza en sí mismos, en los demás y en el mundo en general.

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